jueves, 9 de octubre de 2008

Antoni Gauidi...





El 12 de junio de 1926 parecía que la mitad de Barcelona estaba guardando luto.





Un cortejo fúnebre, de aproximadamente un kilómetro, se dirigía con lentitud desde el hospital de Santa Cruz, en la ciudad antigua, hacia la Sagrada Familia. Millares de personas se detenían en las calles para rendirle el último honor a Antonio Gaudí i Cornet: "el arquitecto más genial", tal y como le llamaría el pintor uruguayo Joaquín Torres García, "el más catalán entre los catalanes".





Casi todos los altos dignatarios de la región tomaron parte en el cortejo fúnebre. Gaudí se había convertido desde hacía tiempo en uno de los héroes populares.










El gobierno ordenó que su cadáver fuera depositado en la cripta de la iglesia inconclusa; el Papa dio su conformidad. Gaudí encontró el último reposo en el lugar donde había trabajado cuarenta y tres años de su vida y al que había dedicado sus doce últimos años en exclusiva.










Había creado su porpia patria personal donde se le dedicó un glorioso sepulcro.






La página web de Silvia. (09-10-08) Antoni Gaudí i Cornet.


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